
Durante los últimos años, me he preguntado si un taller de 60 metros cuadrados recientemente remodelado (aunque todavía inhabitable), en mi propiedad podría convertirse en algo más: un pequeño apartamento que pudiera, de alguna manera modesta, contribuir a aliviar la crónica escasez de vivienda económica en la región.
Es una reflexión oportuna, dado el creciente impulso de las unidades de vivienda accesoria (ADU, del inglés Accessory Dwelling Unit) como una de las respuestas a la crisis habitacional del estado. Durante años, las ciudades y pueblos establecían sus propias normas en torno a las ADU: determinaban si estaban permitidas y, en caso afirmativo, bajo qué restricciones. Pero con la Ley de Viviendas Asequibles firmada por la gobernadora Maura Healey en 2024, las ADU ahora están permitidas por derecho en to…



